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El coste de no cambiar tu modelo de negocio

A pesar de lo que se viene hablando desde hace tiempo sobre alcanzar la excelencia, replantearse periódicamente si lo que hacemos está funcionando o no y la necesidad de tener un modelo de negocio adecuado, seguimos observando organizaciones que experimentan dificultades para adaptarse las nuevas condiciones del mercado.

Uno de los casos de libro ha sido el de Kodak, empresa que, pese a ser pionera en la fotografía digital no supo reaccionar a tiempo y leer los cambios del mercado correctamente por lo que cuando decidió cambiar su modelo de negocio otras empresas le habían ganado la partida en el sector.

Por otro lado, encontramos empresas capaces de evaluar su modelo de negocio y tomar las decisiones necesarias para evitar males mayores.

Esta es una gran diferencia entre las empresas que sobresalen y las demás, la capacidad para evaluar el mercado, no tener miedo a replantearse su propio modelo de negocio incluso si están teniendo éxito y adelantarse a incipientes cambios en la demanda, el sector o las nuevas tendencias.

Estos procesos de cambio no son fáciles ni cómodos para la organización. El proceso conlleva un periodo de adaptación y los nuevos resultados no siempre llegan de forma inmediata generación potenciales crisis de reputación, liderazgo y a nivel financiero las acciones pueden tardar en reflejar resultados positivos.

De hecho, el proceso implica riesgos y gestionar un entorno de incertidumbre por lo que las organizaciones que mantienen esta actitud por evolucionar y aplicar procesos de cambio, suelen experimentar varios fracasos como parte de su proceso de innovación. Sin embargo, al perseverar a pesar de los contratiempos,  las empresas consiguen alcanzar mayores beneficios comparado con no haberse atrevido a replantearse su modelo de negocio y sus estrategias.

Para suavizar los posibles impactos negativos, es importante rodearse del equipo adecuado y saber dejarse acompañar por especialistas en cada una de las áreas implicadas en el proceso de cambio, tanto la propia gestión del cambio, la evaluación del modelo de negocio y la motivación de los equipos y líderes que serán parte del proceso.

En un mundo en constante evolución no podemos pensar que exista un modelo de negocio que funcione para siempre. Peter Drucker dijo una vez que la mayor maldición para cualquier tipo de negocio es tener veinte años de éxito, lo cual comporta el riesgo de que la empresa olvide hacerse las preguntas adecuadas en cada momento y caer en el exceso de confianza. Preguntarse constantemente “cómo los competidores podían ponerlos fuera del negocio” podría evitarnos males mayores en el futuro a la vez que nos puede ayudar a descubrir nuevas oportunidades.

Los mercados, entornos y tecnologías pueden cambiar tan rápidamente que ninguna cantidad de beneficios actual garantiza el éxito de mañana y por tanto defender a ultranza la permanencia de un mismo modelo de negocio independientemente de las condiciones del mercado no parece tener demasiado sentido, teniendo en cuenta las pérdidas que puede suponer dicha actitud.

Por este motivo es esencial buscar activamente nuevas oportunidades de negocio que potencialmente pueden reemplazar el modelo actual antes de que el mercado o la competencia te deje fuera de juego.